Y digo bien "Bande dessinée" y no cómic o tebeo por que allí todo se vive y expresa con otro espíritu. Desde la exquisita amabilidad y trato para/con nosotros de todo el equipo que forma la editorial Glénat (Franck, Phillipe, Patrick, Annaïg, etc...Gracias todos! sois maravillosos!) en aquella ciudad del oeste de Francia este arte es tratado a la altura que se merece.
Y esto es lo que más felicidad y orgullo produce, estar presente en las firmas de tantos autores y comprobar como la admiración de los lectores hacía su trabajo es constante, me provoca una inmensa emoción por lo que allí ocurre y tristeza por que por aquí no se sienta de la misma forma.
Queda claro que viajar es una de las mejores maneras de abrir la mente, pero cuando además el viaje está rodeado de tantos buenos momentos, conocer a los que tan solo habías hablado por mail (¡Fanch! ¡¡Eres el mas grande!!) o conocer a gente nueva (Nicolas The best! Super Annabel ;D) vuelves siendo mejor, más humilde, más amable, en definitiva más feliz.
Os recomiendo a todos que el año que viene visitéis Angoulême, una ciudad que durante unos días tiene viñetas, globos de dialogo y onomatopeyas en cada uno de sus rincones, habitantes y visitantes.

























































